miércoles 3 de agosto de 2011

Cuando estás estudiando

He decidido plasmar este tema tan tocado en conversaciones con estudiantes. Y esque es curioso la de gilipolleces ideas que se te ocurren cuando estás estudiando. Es más, se te ocurren un montón de cosas que tienes que hacer que, cuando estabas aburrid@ no tenías que hacer.

El tipo de cosas que más se nos suelen ocurrir son del estilo de ordenar, limpiar o arreglar algo que estaba roto, pero las distracciones de tipo tecnológico son las más temibles (mirar el correo etc). Son muchas las veces que he oído comentarios como:
"En época de exámenes tengo los zapatos más limpios y ordenados que nunca." o "Cuando estoy de exámenes siempre estoy fregando los platos y alargando ese momento lo más posible" o "Siempre ando sirviéndome una taza de café o té aunque no me apetezca"...etcétera.

Pero todo esto no nos pasa porque "seamos unos vagos y no sepamos lo que es estudiar", como dice mi madre que, según me repite una y otra vez, si no era una estudiante 10, era 20; La culpa de esto la tiene nuestro cerebro.

El cerebro no para de procesar, reconfigurar y reconectar los billones de conexiones que en él se hayan. El resultado es un torrente de pensamientos e imágenes que inundan tu mente consciente, aunque la mayoría no llegan a alcanzar tu umbral de atención y conforman tu gran ruido de fondo.

La minoría, que consigue distraer tu atención mientras realizas una tarea, es la responsable de la disminución de tu rendimiento.

Nuestro sistema de inhibición forma parte de una de las regiones cerebrales más ineficientes (energéticamente). Por eso funciona bien sólo de vez en cuando. El autocontrol es un recurso limitado. Cada vez te inhibes para hacer algo, el siguiente impulso es más difícil de parar.

La cuestión es que cualquier distracción, por pequeña que sea, distrae tu atención y requiere esfuerzo redirigir tu atención a donde estaba antes de la distracción.

Cuando tu energía no puede concentrarse en un asunto concreto, disminuye tu capacidad para comprender, decidir, recordar, memorizar e inhibir. El resultado es, con frecuencia, una tarea inacabada, procrastinada o de baja calidad.

En resumen: Tu cerebro se distrae fácilmente, y las distracciones tienen un coste energético elevado.

Es por eso, que estudiar en casa a veces se me hace muy difícil al tener al lado una cama, el cartero, el pescadero, el amigo de mi hermano llamando a la puerta, mi perro lloriqueando en mi ventana pidiéndome un paseo, una visita de alguien a mi habitación buscando algo...

De todas formas, como a todos nos toca alguna vez tener que estudiar en casa, existen algunos trucos para aprender a gestionar mejor nuestras interrupciones, tanto internas como externas. Éstos se explican en numerosos artículos. A demás hay un método, el Pomodoro, que te ayuda a ser más eficiente, aunque a mí, a veces, cuando me toca descanso, estoy muy concentrada y quiero seguir trabajando o bien me distraigo demasiado en el descanso. Pero el hecho de tener una hoja con unos objetivos realistas y mi temporizador contándome los intervalos de trabajo y descanso, hace que no me distraiga tanto y trabaje más.

1 comentarios:

Barry dijo...

Vamos que estudiar es, basicamente, malo para la salud! XDD